Antes de ser madre yo tenía las típicas ideas con las que nos educan de que los niñ@s son poco menos que pequeños tiranos cuyo único fin es manipularnos y  que debíamos estar muy atentas y ser muy estrictas para que no se nos subieran a la “chepa”.

Afortunadamente con el paso del tiempo fui cambiando mi visión y según me iba acercando a la idea de la maternidad me fui dando cuenta de lo increíblemente frágiles que son los niñ@s y que sólo se les puede criar desde el amor y el respeto. Entonces descubrí a Carlos González, el pediatra que ha devuelto a las madres el derecho a amar a sus hij@s salvando así miles de crianzas, y ya no tuve ninguna duda, esa era la única manera en la que hay que tratarlos, y como yo otra cosa no, pero a ideas fijas no me gana nadie, ya tenía claro que nadie iba a conseguir convencerme de lo contrario.

Cuando me quedé embarazada sabía que quería ser una madre respetuosa, y no sólo eso, quería que mi crianza fuera con el máximo apego posible, así que la lactancia materna, el porteo, el colecho, fueron los términos con los que decidí que llevaría a cabo la crianza de mi hija.

Pues bien, algo que parece tan sencillo cómo querer estar con tu bebé lo más pegado posible, resulta ser de lo más incómodo para la sociedad y desde entonces, no he dejado de luchar contra el mundo por defender  esto en que tanto creo y que debería ser lo más básico.

Como todas sabréis, en cuanto te conviertes en madre (bueno embarazada también) se abre la veda para que absolutamente todo el mundo (sin habérselo preguntado) te diga lo que tienes que hacer con tu hij@, esto es así siempre, pero si encima das la teta, no llevas a tu hija en un carrito si no en una mochila, usas pañales de tela, duerme contigo, no va a la guardería… es ya el no va más!! es un acoso constante, no hay día que no salga a la calle que alguna buena mujer (suelen ser ellas..) no te diga lo típico de “y la llevas ahí colgada? pobrecita pasará frio-calor (según la época), con lo bien que van en el carrito” “no la cojas tanto mujer que se acostumbra a los brazos” (esta debe ser el hit más oído), “y no va a la guarde? y cómo va a socializarse entonces?” “que duerme con vosotros? huy pues no te la vas a sacar de la cama nunca” y así podríamos seguir eternamente. Al principio te paras a dar toda clase de explicaciones, pero con el tiempo te das cuenta que es una absoluta pérdida de tiempo y que es mejor sonreír y asentir porque total, voy a seguir haciendo lo que me de la gana señora.

Sin embargo, me preocupa que tanta presión sí consigue a veces acabar con alguna de las ideas que teníamos, yo en concreto me he mantenido bastante firme, ya digo que soy de ideas fijas, pero conozco otros casos donde han abandonado la lactancia, el colecho, han dejado llorar a sus hijos o no los han cogido cuando querían por el acoso al que han sido sometidos y esto es una tragedia imposible de concebir.

No os parece increíble que nos metamos con alguien simplemente por querer estar más apegado a sus hij@s y jamás les reprochamos cuando les vemos dar un azote o gritar o castigar?, no, todo lo contrario, estos hechos nos parecen dignos de admirar “qué bien está educando a sus hij@s, así es como se gana el respeto, seguro que ha aprendido la lección”. Yo misma presencio esas escenas casi a diario y no me atrevo a decirle a esa madre o padre que no pegue a su hijo, o no le amenace, insulte…etc. porque inmediatamente me dirían que no me meta en cómo está educando a su hij@, pero nunca contestaríamos eso cuando sí nos critican por ser más respetuosos y amorosos…Si nos paramos a pensar con sinceridad, estamos demasiado acostumbrados a tratar mal a l@os niñ@s y muy poco a darles amor, verdad?

Así que desde aquí hago un llamamiento a todas esas personas que nos  acosan con sus bienintencionados consejos y se los guarden para dárselos a los que realmente no están criando a sus hij@s de manera respetuosa (seguramente ell@s mism@s).

Por una Crianza Respetuosa libre!!



 

Crianza Respetuosa.

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