El bote de la calma.

El bote de la calma es un recurso que podemos utilizar para ayudarnos en momentos difíciles donde la tensión y los nervios se apoderan de nuestr@s peques. Se trata de un frasco o botella llena de agua, pegamento y purpurina que al agitarlo crea un efecto muy relajante ya que se puede ver como los trocitos de brillantina se mueven y van cayendo lentamente.

Nosotras decidimos hacer el nuestro y a Noa le encantó.

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Como veis es muy fácil! echamos agua un poco templada para que el pegamento se disuelva mejor, añadimos purpurina y en nuestro caso un poco de colorante porque Noa lo quería azul, agitamos y voilá!! También se puede hacer sin el pegamento, se echa sólo para que se quede más denso y la purpurina caiga mas lentamente.

Le gustó tanto hacerlo que insistió en que hiciéramos otro más, así que esta vez con un tarro y  trasparente para que se apreciara más la purpurina.

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Al final los pusimos en la mesa de luz y el efecto es precioso!!

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Desde entonces lo utilizamos muy a menudo, ella le explica a todo el mundo para qué sirve, y va a por él cuando alguno está un poco crispado. Está claro que no es la panacea de la calma y en plena rabieta no se puede usar, pero sí para los momentos en que vemos que se masca la tragedia!

Tenemos pendiente hacer uno en una botella de plástico para Daniel, porque de hecho el azul ya se nos ha roto….

Os animo a que lo hagáis ya que simplemente a nivel sensorial es un recurso muy interesante.